Así ha sido nuestra acampada

Ene 28

Así ha sido nuestra acampada

Este fin de semana ha sido muy divertido para la Manada Seeonee del Grupo Scout Jarama, ya que hemos estado de acampada junto con el Grupo Scout Ilkens de Serracines en la Ermita de la Peña Sacra, en Manzanares el Real y ha sido inolvidable.

Pese a que esta semana pasada el tiempo ha marcado cierta incertidumbre debido a que incluso ha llegado a nevar, hemos tenido suerte y nos ha respetado durante todo el fin de semana, hasta el domingo por la tarde, a la hora de la vuelta que justo se ha puesto a llover…

El sábado allí estábamos todos puntuales a las 9.30 en el Colegio Miramadrid. Los Lobatos de Serracines eran 8 juntos con sus tres Viejo Lobos, en nuestra Manada fuimos 26 lobatos, con algunas bajas por enfermedad en el ultimo momento, y con cuatro Viejos Lobos.

El viaje se hico rápido y sin muchos problemas, el único inconveniente que parecía que íbamos a tener era el vientos, que era fortísimo pero no hacía nada de frío y tuvimos suerte porque a lo largo de la mañana se fue calmando.

El Manzanares tuvimos que hacer una pequeña escala para recoger las llaves del refugio y luego nos perdimos un poco con el autocar porque llegamos a una calle por la que no se podía pasar para llegar al refugio y tuvimos que dar la vuelta hasta encontrar el camino correcto.

IMG_9796Una vez desembarcados del autocar y con las mochilas al hombro nos pusimos manos a la obra porque había que subir los escasos 500 metros que habría hasta lo alto de la peña donde esta el refugio y tras perdernos un poco de nuevo, esta vez andando, llegamos al refugio.

El lugar nos encantó a todos por el encanto que tiene, la ubicación y las vistas y es que es un lugar que llama la atención porque recibimos muchas visitas que gente que pasaba por allí y se quedaban sorprendidos por el lugar y es que la Ermita es lugar de paso del Camino de Santiago

Nos organizamos en las habitaciones, que eran dos habitaciones grandes y nos mezclamos los chicos y chicas de ambas manadas y por fin comenzamos las actividades.

Lo primero fueron unos juegos de presentación para aprendernos bien los nombres ya que algunos no nos conocíamos y así se pasó lo que quedaba de mañana con la repetida pregunta del “¿Cuándo comemos?” y es que lo lobatos tenían más hambre que ganas de juegos y diversión. A eso de las 14.00h nos pusimos a comer, lo hicimos fuera del refugio porque aunque había calefacción se estaba mejor fuera que dentro. Hacía sol que incluso calentaba, se había parado el viento y se podía estar perfectamente sin abrigo.

Después de comer vino el tiempo libre, mientras llegaban los últimos lobatos que los habían llevado sus padres y los Viejos Lobos preparáramos los juegos de por la tarde.

Tras el descanso y tiempo libre que sirvió a los lobatos para explorar el terreno, comenzó un juego en el que los valientes lobatos se habían convertido en caballeros para rescatar a una princesa a la que había robado la voz y para ello debían superar una serie de pruebas, hasta conseguir juntar los trozos de un mapa que les llevaría hasta unos ingrediente para hacer un hechizo y devolver la voz a la princesa… ¡y lo consiguieron!.

El resto de la tarde la emplearon en preparar una pequeña actuación de debían representar en grupos delante de los otros lobatos y de los Viejos Lobos. Y así se pasó la tarde hasta que dio de nuevo la hora de cenar ¡Horror estaban hambrientos de nuevo! y es que a estos lobatos el hambre les puede por encima de todo.

Después de cenar tocaba la velada que jugamos al juego que más le gusta a los lobatos en las noches de acampada ¡Sardinas en lata! esta vez éramos muchos para jugar y perdía algo de encanto pero nos lo pasamos muy bien, además hay que reconocer que se han ido volviendo más valientes y ya les da menos miedo jugar en la oscuridad.

Parecía que no se cansaban nunca, pero por fin llegó la hora de acostarse, tras ponerse el pijama, lavarse los dientes, sacar los sacos y terminarnos de acoplar porque los viejos lobos no sabíamos aun dónde íbamos a dormir, hasta que nos hicimos un hueco.

La noche fue más o menos tranquila, algunos se durmieron nada más acostarse a otros les costó un poco más pero una vez conciliado el sueño, la noche transcurrió sin mucho problema hasta las 8.30h que era la hora de levantarse.

Nada más levantarse y vestirse había que como siempre recoger los sacos y dejar las mochilas medio preparadas antes de desayunar y fuimos bastante eficaces aunque les cuesta un poco guardar los sacos pero con algo de ayuda, fue cosa de poco.

Después del desayuno, terminamos de recoger lo que falta y limpiar las habitaciones antes de irnos. El día estaba más nublado y fresco, no hacía tan bueno como hizo el sábado.

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Teníamos preparado un paseo que iba desde el Tranco hasta Cantocochino, en la Pedriza y siguiendo las aguas del Río Manazares, en un paisaje invernal precioso. El río llevaba mucha agua y como los árboles no tienen hojas era muy bonito. No tocamos nada de nieve porque en la altura que estábamos no había nada de nieve, parece mentira que hubiera nevado el martes anterior porque no se notaba.

La ida la hicimos sin ningún problema, el camino era muy fácil, prácticamente llano y había que subir algunas rocas que siempre gusta a los lobatos. Llegamos a Cantocochino y estuvimos allí descansando un rato (los mayores) porque los niños se dedicaron a hacer lo que más les gusta cuando hay agua: desviar los arroyos y construir presas en el agua. El descanso fue breve porque lasa nubes venían y caían algunas gotas así que nos fuimos rápidamente y enseguida llegamos de nuevo a la Ermita, serían unos 6 km entre la ida y la vuelta. A los lobatos les encantó el paso y se quedaron con ganas de andar un poco más (¡Qué raro!)

Una vez allí estuvieron jugando por los alrededores de la Ermita hasta la hora de llover que fue justo cuando se puso a llover y nos tuvimos que refugiar en el refugio. Cominos y estuvimos haciendo algo de tiempo hasta que llegase el autocar, no podíamos salir a jugar a fuera porque llovía bastante.

La bajada hasta el autocar fue muy rápida por la lluvia y en un momento estábamos todos montados y preparados para volver a casa, antes de hacer una pequeña parada para devolver las llaves.

El camino de vuelta fue lluvioso pero tranquilo,algunos ya rendidos se durmieron en el autocar. A eso de las 17.30h llegamos de nuevo al Colegio con la sensación de haber pasado un fin de semana estupendo y con ganas de repetir la experiencia.

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